Cuando la rutina se convierte en obligación y el cuerpo te pido cambiar

La realidad lleva tiempo convenciéndome de que grabar un programa de podcast como el de No tengo iPhone cada semana, cuesta más cuando pasas 5 días a tope con el mismo tema en el trabajo. Hace unos meses, ya casi un año, era más sencillo grabar hablando de asuntos tecnológicos y maqueros, pero ahora cuando llega el fin de semana lo que el cuerpo me pide es olvidarme de todo y dedicar mi tiempo a otros asuntos. Me fastidia no tener excesivas ganas de grabar porque sé que hay mucha gente detrás. Esta ha sido una de las principales motivaciones para no haber dejado antes NTI y la gran suerte que he tenido con este podcast, el enorme número de personas escuchándolo programa tras programa. Sin embargo, últimamente tengo muy pocas ganas de sacar el micrófono del cajón, al menos para seguir grabando sobre los mismos temas, y no es la primera vez que me ocurre.
Lo que más me revienta es que había comenzado bastante ilusionado la tercera temporada del podcast. Nuevo formato, cuatro secciones fijas y con un toque mucho más radiofónico con el que, personalmente, me encontraba muy a gusto. Pero la saturación de la temática Apple ha vuelto a hacer de las suyas y cada vez estaba más presente en mí. Es complicado explicarlo, pero cuando te pagan por hacer lo que antes hacías en tu tiempo libre, seguir con ese hobbie se convierte en una odisea. No se puede estar haciendo lo mismo tantas horas al día ni todos los días de la semana por mucho que te guste.
Hoy día lo que me apetece es reinventarme, aunque aún no tengo muy claro mi futuro radiofónico en el mundo del podcasting. Mi otro proyecto en la sombra, El Club de los Novatos, nació sin mucha fe y más como una vía de escape precisamente al mundo Apple que inundaba No tengo iPhone, y también estoy pensado en dejarlo en vía muerta, ya que no termino de verle un futuro concreto y no me motiva continuarlo.
Veremos qué es lo que se me ocurre, porque realmente me gusta grabar, me encanta escribir y no pienso dejar de hacerlo, aunque tal vez los escenarios cambien un poco. No quiero marcarme metas, objetivos, ni nada en absoluto, solo quiero empezar de cero y divertirme como lo hacía hablando de asuntos que me apasionan sin que ello se convierta ni en rutina ni en obligación. La verdad, necesitaba soltar todo esto aquí antes de plantearme si quiera publicar nada de esto en No tengo iPhone, ya que este pequeño blog personal me sirve como medio perfecto para exorcizarme sin armar demasiado revuelo.







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