
Aunque este artículo más bien sería más apropiado para mi querido No tengo iPhone, es aquí donde lo desarrollo ya que mi otro blog por excelencia está de tranquilas vacaciones. Pero es que las tardes de los domingos dan para muchas cosas, y una de ellas ha sido ponerme a limpiar mis gadgets y cacharritos que tengo dispersos por mi cuarto. Entre ellos me he puesto a pensar en mis diferentes iPod y, aunque cada uno llegó a mí de una determinada manera e incluso tienen usos distintos, no dejan de ser unos iPod, que son sinónimo de música.
Soy de los que piensa que por muchos avances que introduzcan en un iPod su función básica es la de escuchar música con él. Apple nos ofrece varios modelos para poder hacerlo, cada uno con sus funciones y características diferentes. En mi caso no puedo hablar del iPod Classic, porque no lo tengo ni lo he tenido nunca, pero sí puedo desvariar hablando del Shuffle, Nano 3G y Touch. Cada uno tiene una función, por ejemplo, en el iPod Shuffle solo cargo Podcast desde iTunes y gracias a su pinza puedo anclarlo a mi camiseta y no lo tiro cuando estoy en la cama antes de dormir (que es cuando suelo escucharlos), además como es tan pequeño no molesta en absoluto.Con un giga me sobra y nunca lo he llenado.
El iPod Nano (hablo del 3G porque es el que tengo y disfruto), es mi todoterreno particular. Por su diseño, y tamaño es lo ideal para hacer deporte e ir de un lado a otro cuando no tienes mucho espacio en tus bolsillos. Además tiene una usabilidad increíble, es una auténtica maravilla en cuestión de línea y calidad. Por eso es mi iPod preferido, y el mejor reproductor de música que nunca tuve. El iPod Touch lo uso más como ordenador de mano. Con él dispongo de conectividad Wifi, tengo mi agenda, mis calendarios, mis aplicaciones, mis capítulos de series para verlas en su pantalla panorámica de 3,5″, y hasta hace poco apenas le di uso musical. Del Touch tengo que destacar todo, de hecho utilizo el 98% de sus posibilidades, y es ahora cuando el frío aprieta y he tenido que rescatar del armario mi abrigo, cuando lo estoy usando también como reproductor de música.
Sin embargo no he obtenido mejor experiencia escuchando música que la que obtengo con el iPod Nano. No es que suene mejor, pero cuando andas por la calle no tengo tiempo de parar y jugar con el Coverflow y la pantalla multitouch girada para que el acelerómetro me muestre las carátulas de mis discos, con la simple ruedita (o clickwheel) me basta y me sobra, en un segundo ya estoy esuchando lo que quiero. Por eso tengo que decir que el iPod Nano es mi reproductor de música perfecto, y no solo dentro de la gama de iPods de Apple, sino en todos los reproductores que he probado del mercado.
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