
Hoy me he despertado con ganas de dar una segunda oportunidad a un podcast que estaba en la cuerda floja de los feed próximos a desaparecer en mi iTunes, pero me ha vuelto a decepcionar más si cabe. Casi por costumbre lo he anunciado en Twitter, sin decir por supuesto el nombre del Podcast en cuestión. Y no es que no me atreva a decirlo en público, pero sinceramente paso de linchamientos públicos y de movidas con compañeros podcaster. De ahí ha venido el pensamiento de escribir este artículo.
Da la impresión de que muchas veces no se puede decir “en voz alta” los defectos de un Blog o un Podcast muy famoso, ya que en seguida tienes a mil personas dispuestas a tirarse a tu cuello. También me hace gracia ver como hay lectores que censuran, no una noticia o un Blog, sino opiniones personales que escribes o expresas por un Podcast. Y es que hay por los dos lados. Como yo escribo básicamente artículos de opinión, entiendo que a veces no se esté de acuerdo con ellos, de hecho es normal, y para eso están los comentarios, para discutir y tener un feedback enriquecedor con los lectores. Pero no entiendo porqué se tienen que censurar opiniones. Es tan sencillo como decir: “Mi blog es mío y si lo quieres leer bien, si te vas a comportar como un imbécil no entres”. Casi me importa menos el que me diga que no le gusta mi blog, o el podcast (aunque ahora no esté grabando), pero me lo diga de una manera educada, que no pasa nada y para gustos colores. Pero sin censuras, que internet si algo tiene es que es un medio libre para nuestras opiniones.
Visitando la otra cara de la moneda, y puesto de nuevo en la piel del oyente y lector, tengo todo el derecho del mundo a decir qué blogs y podcast me gustan y cuales no me gustan, siempre con educación y respeto. Pero como he dicho la blogosfera a veces es como un lobo feroz que espera tener carnaza para soltar sus ansias asesinas, por lo que mejor callar y no dar nombres públicos, sobre todo cuando son de la élite y hay locos maníacos de las esferas que por menos de un café te lanzan a los tigres de un meneo.
Por tanto, lamentablemente sí creo que hay cierta censura y autocensura en la blogosfera. Por las razones que os comento, por respeto y cuidado no puedo gritar a los cuatro vientos lo que no me gusta abiertamente (aunque a buen entendedor…), y también me fastidia que se censuren opiniones de bloggers, sea aquí, allí o en la conchinchina.