
No todo puede ser perfecto, y de hecho normalmente contra más usos tenemos dentro de un mismo gadget y más potentes es, menos dura la batería y continuamente nos vemos en el engorro de tener que cargarlo a la mínima ocasión. Esto se acentúa en terminales como el iPhone u otros dispositivos que requieren una gran cantidad de energía para funcionar. Si os digo la de cosas que se me ocurren para mejorar esto… Yo pararía toda las investigaciones y todos los desarrollos de nuevos productos y nuevas tecnologías y las centraría solo en hacer realidad la optimización de la duración de las baterías de nuestros gadgets.
Hace un tiempo se decía, y quién sabe si al final será realidad, que se estaba desarrollando formas de cargar las pilas mediante luz solar, o incluso un autogenerador de energía que el mismo aparato creara y se autoalimentase. Sería genial el no ver tan a menudo los cables dichosos y quedarnos tirados por la calle con nuesto dispositivo descargado. El caso es que por lo visto los minerales usados para fabricar estas baterías, sin las que nuestros juguetitos tecnológicos no serían más que objetos arrojadizos, son tan valiosos como los cofres de oro para los piratas, y de hecho se habla mucho de qué ocurrirá cuando éstos comiencen a escasear si no han encontrado para entonces una forma con la que suplirlos. Al estilo de la gasolina, más o menos. Aunque yo no sé si me atrevería a rellenar de aceite de girasol mi iPod Touch cada vez que viera el icono rojo en la pantalla… Así que desde aquí, que me oyen muy poquitos aunque son los mejores oídos del mundo, digo:
Señores de la industria tecnológica, piensen en los usuarios y mejoren la gestión de la energía en nuestros gadgets en un mundo que avanza a pasos agigantados a la movilidad más absoluta, que no puede ser que a la hora encender el portátil, el pobre me ponga cara de perrillo hambriento y yo sin cables a mano.
