
Reconozco que no siempre las cosas resultan como esperamos, y bien en el ámbito personal o profesional, siempre no encontramos algún que otro revés que tenemos que sufrir. Pero yo no encuentro otra forma de superar estos malos momentos y estados de baja moral o incluso baja autoestima, que llenando los pulmones de aire, dejarlo salir lentamente, y mientras te concentras en ti mismo y en los que te rodean, levantar los puños y apretar los dientes para seguir con más fuerza. Lo demás es tan simple como fácil de decir: buscar ese punto de adrenalina que haga que te muevas, que se despierten tus sentidos y que te muevan a levantar la mirada al frente y ponerte delante de toda la corriente encontra, con cierto grado de chulería si hace falta.
Siempre se acaba yendo hacia arriba, incluso cuando piensas que es imposible. A veces llegas tan abajo que la única manera de seguir hacia algún lado es ir hacia arriba. Hay que buscar lo positivo, confiar en nosotros mismos y en los que nos apoyan. A veces es difícil, y soy el primero en reconocerlo, pero por muy mal que se den las situaciones y por muchas puertas que se cierren, o te cierres, siempre hay otro tren a la vuelta de la esquina esperando entrar en esa vía en la que te encuentras dispuesto a llevarte a una estación con más colorido.
Hay quien lo llama echarle huevos, otros pillar el toro por los cuernos, o ser positivos ante esos reveses,…, cómo sea, pero cuando se tiene un problema o una preocupación, hay que pensar en todo lo positivo que tenemos y mirar hacia adelante con firmeza, porque siempre, siempre se sale del pozo y la vida te acaba dando un empujón hacia arriba cuando menos te lo esperas.
