
La blogosfera es un ecosistema muy curioso, y a veces roza lo irritante. Lejos quedaron ya mis berrinches porque un blog grande publicara la misma noticia que yo había publicado días antes pero enlazando a blogs americanos, sin embargo hoy mismo acabo de ver el mismo video parodia de los Simpsons en multitud de blogs distintos, y lo que es mejor, de varias temáticas diferentes. Lo que más me ha llamado la atención ha sido que uno tras otro han ido enlazando a diferentes blogs americanos, sin repetir ninguno, y obviando a los blogs hispanos que se habían hecho eco del video en cuestión.
Vamos a ver, es lógico que cuando un blogger ve una noticia en un sitio americano lo enlace, pero es lamentable cuando se ignora totalmente a los blogs españoles en cuanto a enlace se refiere, saltándose ese paso y dando publicidad a un blog yanki que ni le va a importar, ni le afecta, el que se le linkee o no. El ejemplo del video de los Simpsons me ha venido al pelo para denunciar este hecho. Es de pura ética blogger el linkear el sitio de donde extraes una información, y eso todos los entendemos, pero esa manía de excluirse unos a otros los propios blogs en castelano que deberían apoyarse por medio de enlaces y de colaboraciones es asquerosa.
Existen blogs comerciales españoles a los que no pienso citar por no darles más publicidad de la que ya tienen gratuitamente, que se empeñan en ignorar y excluir a todo el resto de la blogsfera hispana, y que luego se jactan de calzarse el mono de “buenrollista” para acudir a eventos tipo EBE, CampusMac, o CampusParty, como el paradigma del buen blog. Pues por mí que se vayan todos a la mierda. Si no nos apoyamos entre nosotros, los bloggers hispanos, ¿cómo esperamos competir con la blogosfera anglosajona, cuando encima somos más? Al final habrá gente que publique sus blogs en inglés, como esos grupitos que se dedican a componer en inglés con la excusa de ser muy internacionales y de paso ocultan sus carencias letrísticas.
Tenemos que revindicarnos y formar comunidad, que todo es muy bonito cuando se reciben premios o se cobra publicidad, pero termina por ser como el gran supermercado que se carga vilmente a los humildes mercadillos de barrio.
