
Si hay algo que me repatea es la falsa moral y la doble cara de ciertas personas y colectivos. Entre los numerosísimos ejemplos que podemos encontrar de hipocresía en esta sociedad en la que vivimos, podemos ver como existen grupos de personas que deciden asociarse para fomentar una actividad cualquiera. Como para montar esos numerosos actos y actividades que motivan la creación de la sociedad, se necesita algo de pasta, se deciden a formar una asociación desde donde centralizar toda esa futurible actividad y gestionar el dinero necesario. Lo primero que se piensa es en cómo conseguir la liquidez. Y aquí es donde, amigos míos, comienzan los problemas. Lo más recurrente para este tipo de asociaciones es poner la manica llueva o no llueva y que sus queridos socios “apoquinen” su cuota para así alimentar las arcas de la asociación en pos de un bien común… Lo bonito que es pedir subvenciones y es lo último que algunas hacen, lo fácil es pedir.
Todo esto está fenomenal y me parece perfecto si estas asociaciones hacen buen uso de esos fondos y patrocinan actividades, ciclos culturales, o lo que sea a lo que se dediquen. Pero cuando este dinero no está muy claro a qué bolsillo va, la cosa empieza a pasar de castaño oscuro a negro Eto’o. No hay nada peor que una asociación sin ánimo de lucro que se está lucrando a base de la contribución ciega de sus socios. Las cuentas claras y el chocolate espeso. Solo hay que ver como en los últimos años se han destapado ONG’s que desviaban fondos a los bolsillos de sus cabecillas, o que incluso usaban la tapadera de organización humanitaria para actividades delictivas. Y esto señoras y señores me jode en sobre manera.
Y es que me fastidia decir esto, porque hay un montón de asociaciones y ONG’s, por no decir la mayoría, que sí gestionan su capital en actividades que merecen la pena destinar fondos, pero por desgracia tenemos a otras que bajo esa falsa careta de buenas intenciones no hacen sino tomar por tontos a sus miembros. Y habría que ver quienes son los verdaderos tontos en esta historia. Así que cuidadín en donde metéis dinero, e informaos antes por si las moscas.