
Tengo que reconocer que soy cafetero hasta la médula, me encanta una buena taza de café. Siempre me ha gustado patearme la ciudad en busca de una Cafetería en la que tuvieran un buen café, porque sinceramente a veces cuesta encontrar buenos sitios, y eso que vamos sobrados de bares… En ocasiones damos con un bar que tiene buena pinta, buen café y se está a gusto, pero si los camarer@s no te atienden bien tenemos un problema.
Como persona que he estado y estoy de cara al público se que es muy importante el atender a la gente con una sonrisa, o al menos con respeto y amabilidad, pese a que ese día me haya podido levantar con el pie izquierdo. Al fin y al cabo hay veces que es preferible un buen trato que todo lo demás. Por tanto tengo que decir, y pese a reconocerme amante del buen café, que la mayoría de las veces prefiero una sonrisa que me sirvan el café con un esbozo agrio de sonrisa.
Las cosas como son, valoro el buen trato al cliente, y a veces, por muy bien que se coma en un sitio o tenga buena situación, camarer@s desagradables me han hecho borrar nombres de mi lista de sitios recomendables para pasar una sobremesa. Y es una pena.


