Correr a Ciegas

Marzo 22, 2009

Tormenta de polvo y arena

Archivado en: Denuncias — Cortador @ 4:40 pm
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Abrí un ojo. Veía borroso, pero era normal debido a la oscuridad que nos rodeaba últimamente. Decidí abrir el otro ojo. Mala idea, pensé. Los meses que el tiempo nos había regalado tras aquella tormenta de polvo y arena estaban durando demasiado. No se distinguía una persona de otra a veinte metros de distancia. El polvo negro y los residuos acumulados en el aire estaban impregnando de una manera malsana toda la atmósfera que nos rodeaba.

Era Zaragoza en el año 2012. Tampoco habían sido unos años tan malos. La explotación de los recursos naturales estaba siendo muy provechosa para las grandes empresas desde que a finales del 2009 se aprobara un paquete de leyes que dinamitó por completo los tratados por el uso de las energías renovables. Aquellas medidas nos dieron años de tremenda comodidad en nuestras casas, con combustible casi regalado, con electricidad y agua derrochándose por las promesas de durabilidad de aquellas mismas empresas que nos las facilitaban. Y la gente les creyó. Consumieron y consumieron, y de una manera u otra, todos caímos en las redes del consumo energético más voraz que ninguna época del hombre había vivido en su historia. Hasta que llegó la tormenta.

Aquella mañana me desperté temprano para ir a trabajar. Por supuesto encendería mi coche rebosante de gasolina para recorrer los cinco kilómetros que me separaban de la oficina. Pero no llegué a salir del garaje. Una nube negra, como los más oscuros presagios de los acallados con golpes, surcaba el cielo de Zaragoza. A su paso todo lo iba manchando, todo lo cubría con una gruesa capa de suciedad. En pocos minutos el cielo al que tan poco habíamos mirado durante esos años, se vengó con la misma crueldad que la de los adinerados dueños de los altos hornos.
Recuerdo las radios y las televisiones anunciando el desastre. Nadie podía creerlo, nadie se esperaba nada de aquello. Pero sucedió, y por un momento fue el fin. Después de meses respirando basura y contaminación, el pueblo comenzó a dirigir las miradas hacia aquellos que nos habían llevado hasta aquel punto insostenible. Nadie entendía nada, ni tampoco querían hacerlo. Ninguna explicación, ningún plan se sostenía, era el fin de aquella manera de entender la vida moderna.

Todos nos vimos inmersos en el caos. No había electricidad, el invierno trajo heladas sin estufas y el verano extendió su abrazo de sopor entre cuerpos quemados y sudorosos sin capacidad de hidratación. El campo se secó, el agua era veneno. Todas aquellas voces que en su día avisaron de que algo así podría ocurrir, se quedaron totalmente atónitas asombradas por su exactitud, pero aún más aterradas por la rapidez del horror que nos sobrevenía. Y entonces la nube pasó. Y llovió durante días. Pero nada podía calmar lo que aquel infierno había hecho en el alma de las personas. El sol brilló en cada corazón y en cada garganta clamando un grito justicia y de razón que todavía resuena en mis oídos. La ecología tomó forma, se crearon estudios para que se comenzaran a desarrollar las energías renovables, aquellas a las que se les había cerrado la puerta en aras de una “mejor calidad de vida”. El pueblo tomó la conciencia que desperdició tiempo atrás y la elevó del ruin suelo para hacerla parte de su vida. La naturaleza comenzó a devolvernos las llamadas.

Pero ayer volví a cerrar un ojo después de escuchar como se pretendía subsanar una deficiencia en la llegada de energía a ciertos pueblos pirenáicos. Se habló de energías potentes, creadas a partir de recursos no precisamente limpios. Y entonces cerré el otro ojo, esperando despertar en un día soleado bajo el dulce manto de la brillante primavera.

4 comentarios »

  1. Por desgracia,
    así será…

    comentario por Juantxu3 — Marzo 22, 2009 @ 4:50 pm

  2. grandioso… y aunque sea ficción, no anda mal encaminado… puede llegar a ser una realidad en unos años, quizás no tan pronto, pero posible, es…

    comentario por cesvlc — Marzo 22, 2009 @ 5:17 pm

  3. Eres un crak!! Espero no ver nunca una Zaragoza así, me gusta como es ;)

    comentario por Glori — Marzo 22, 2009 @ 10:32 pm

  4. De verdad, INCREíBLE. Creo que no habría forma mejor de contar la historia de nuestros días. Saludos.

    comentario por Clikiti — Marzo 23, 2009 @ 12:12 am


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