
Entro en una época de mi vida en la que el tiempo va a ser un preciado tesoro al que voy a tener poco acceso. En este tipo de situaciones puedes agobiarte pensando que estás perdiendo parte de tu vida, o pensar de manera positiva y organizar esos tiempos libres para dedicárselos a familia, amigos, pareja, o a una mismo. Para ello no hay que darle muchas vueltas al asunto. Hace poco leí sobre los métodos de gestión de tareas como el GTD que tan famoso es por la red últimanente, sin embargo hay muchas formas menos “estudiosas”, ya que por ejemplo el GTD me parece demasiado envuelto en filosofía barata para vender libros y obtener beneficios. Los métodos de gestión del tiempo llevan inventados desde hace mucho tiempo, y solo hace falta elegir el que más se adapte a nuestra forma de vida y de entender las cosas.
Hay quién siempre lleva su Palm, PDA, o iPhone encima, apuntándolo todo, arreglando y deshaciendo su agenda continuamente. Otros llevan una libreta, un moleskine, o una simple agenda de toda la vida. Y hay quién tiene la capacidad de retener en su cabeza todas las tareas a realizar y no precisa de ayuda ninguna. Pero sinceramente son los menos, porque todos tenemos un punto de despiste que hace que tengamos que sacar fuera de nuestra cabeza ciertos eventos de nuestro trabajo o vida personal.
Tengo que reconocer que estoy probando varias estrategias y métodos para aprovechar el día al máximo, sin agobios y reduciendo el estrés que puede provocar una pila de “Pendiente de…”. Si lo consigo ya os diré como, y desde luego si no nos vemos mucho por aquí, será que no lo he conseguido
En cualquier caso, de algo sí estoy seguro, por mucho que el trabajo agobie, lo primero de todo somos nosotros y los nuestros.